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Durante la concentración en desagravio de la wiphala en La Paz, el presidente Luis Arce sostuvo que “la mayoría de los bolivianos quiere vivir en libertad y tranquilidad, convivir en unidad y hermandad y respetando a la naturaleza”, nociones que representa este símbolo oficial del Estado Plurinacional de Bolivia.

“Solo la gente que ignora nuestras raíces no quiere conocer y reconocer la identidad de nuestro pueblo; solo esa gente dice que la wiphala no les representa. Solo la ignorancia puede hacer ofender a la wiphala”, sostuvo ante decenas de miles de representantes de pueblos indígena originario campesinos, organizaciones sociales y militantes del Instrumento por la Soberanía de los Pueblos.

“La wiphala se respeta, porque nos representa a todos: a los pueblos indígenas, a los profesionales… a todos los bolivianos, porque es símbolo de unidad, liberación y lucha”, agregó ante una emotiva multitud que no paró de corear “¡la wiphala se respeta, carajo…!”.

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El denominado wiphalazo se desarrolló durante toda la jornada en diferentes ciudades del país, con epicentro en el eje central; en la mañana arrancó en Cochabamba y cerrará al finalizar la tarde en Santa Cruz. Es una actividad organizada por el Pacto de Unidad y los movimientos sociales, en respuesta a la ofensa que el símbolo patrio sufrió el pasado 24 de septiembre en Santa Cruz, cuando autoridades departamentales la bajaron del mástil poco después de que fue izada junto a la tricolor y la bandera cruceña.

Durante su discurso, el jefe de Estado se refirió al contexto actual en el que grupos minoritarios pretenden sembrar conflictos en busca de desestabilizar al Gobierno Nacional y sabotear su gestión. “Ayer el pueblo boliviano –manifestó–, le dio una vez más una lección a la derecha antidemocrática; querían parar, pero los bolivianos les dijeron: ‘¡a trabajar…!’. Ellos nunca entendieron al pueblo, nunca conocieron sus necesidades”. 

“Los que en 2019 asaltaron el poder enarbolando la bandera de la democracia, hoy vuelven a revelar sus verdaderos instintos y apetitos antidemocráticos… y es que no quieren aceptar el triunfo contundente del pueblo boliviano en las urnas; lo que no ganaron por el voto popular, quieren ganar a la mala”, señaló desde el atrio armado en la plaza San Francisco, histórico espacio de concentraciones populares, donde en 1982 el pueblo celebró el regreso de la democracia, tras las nefastas dictaduras militares.

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