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La fecundación in vitro ha transformado la vida de millones de personas ayudándolas a tener hijos. Pero dejar los óvulos y embriones congelados al cuidado de una clínica de fertilidad implica riesgos, así que no están libres de desastres.

En 2018 se perdieron 4.000 óvulos y embriones en una clínica de fertilidad de Ohio debido al mal funcionamiento de un congelador. Incluso se han registrado casos de embriones transferidos a la madre equivocada.

Estos sucesos no son comunes, pero cuando ocurren, pueden ser catastróficos, y el error humano suele ser un factor involucrado.

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Ahora, una empresa con sede en Nueva York afirma haber desarrollado una tecnología que ayudará a evitar futuras tragedias. Joshua Abram, cofundador y co-CEO de TMRW, afirma que la misión de la empresa es automatizar las prácticas de almacenamiento y gestión de la fertilización in vitro para mantener «los óvulos y embriones utilizados en la fertilización in vitro completamente seguros… protegiendo las células más preciadas de la vida».

Congelación rápida

El proceso de vitrificación, un método de congelación rápida de óvulos y embriones a unos -196 grados Celsius para su almacenamiento a largo plazo, se ha convertido en la norma en el sector durante la última década.

Según Abram, este método de «criopreservación» ha revolucionado el potencial de la fertilización in vitro al dar a las mujeres «un mayor control sobre sus años de fertilidad».

El problema, dice, es que la infraestructura de apoyo no ha avanzado al mismo ritmo. Las prácticas de almacenamiento y gestión de tejidos han permanecido prácticamente inalteradas por décadas, dice, con casos de muestras etiquetadas a mano y datos de clientes almacenados en sistemas poco seguros.

En respuesta, TMRW, cuyo lanzamiento comercial tuvo lugar en febrero y ha recaudado US$ 60 millones de financiación, creó lo que afirma ser la primera plataforma automatizada del mundo para la gestión, identificación y almacenamiento de óvulos y embriones congelados.

El sistema de TMRW incorpora chips de identificación por radiofrecuencia (RFID, por sus siglas en inglés) en los tubos utilizados para almacenar óvulos y embriones. Esto permite identificar y rastrear las muestras con total precisión, evitando cualquier confusión posible, afirma Abram.

Los tubos se almacenan en nitrógeno líquido en un tanque «criorobot» equipado con sensores que detectan hasta los cambios más pequeños. Las variaciones en la temperatura y el consumo eléctrico, por ejemplo, podrían indicar un problema. Los posibles percances se identifican antes de que los tejidos congelados sean afectados, afirma la empresa. Los datos de los pacientes se mantienen seguros mediante un cifrado de datos de grado militar.

Paz mental

El Dr. William Schoolcraft, fundador y director médico de CCRM, una empresa de fertilidad y fecundación in vitro con 25 clínicas en Estados Unidos, ha puesto a prueba la tecnología de TMRW durante los últimos seis meses, utilizando muestras donadas. Él dice que las pruebas, diseñadas para evaluar si la supervivencia de los tejidos era «al menos tan buena como nuestra tecnología actual», fueron exitosas.

La responsabilidad de dirigir una clínica de fertilidad es un poco como «pilotar un avión», dijo. «Es genial cuando todo va bien, pero cuando las cosas salen mal, es un desastre total».

Schoolcraft dice que las medidas de seguridad actuales de CCRM, que son típicas en muchas clínicas de fertilidad, implican inspecciones visuales de los tanques de almacenamiento para buscar indicadores de fugas de nitrógeno líquido, como la condensación y la acumulación de escarcha. Además, si la temperatura de un tanque aumenta considerablemente, poniendo en peligro los tejidos almacenados, una alarma activa llamadas telefónicas automáticas a diferentes miembros del personal, hasta que alguien responde.

El sistema TMRW es atractivo pues ofrece una supervisión constante y automatizada, con la capacidad de detectar posibles fallos en los dispositivos de almacenaje mucho antes de lo que podrían hacerlo los humanos. TMRW también ofrece niveles adicionales de seguridad a la hora de identificar y dar seguimiento a los tejidos, afirma Schoolcraft. El CCRM tiene previsto implantar la plataforma en todas sus clínicas para finales de año, por lo que espera que la preocupación ya no le quite el sueño.

El ‘baby boom’

TMRW se lanza a un sector establecido y en crecimiento. Cada año nacen más de medio millón de bebés por fecundación in vitro y se prevé un crecimiento importante. La empresa de estudios de mercado Grand View Research predice que el mercado mundial tendrá un valor de US$ 33.900 millones en 2028.

Otras empresas pioneras en técnicas avanzadas de fertilización in vitro son la danesa CooperSurgical, que utiliza la inteligencia artificial para mejorar las pruebas genéticas de los embriones, y la israelí Embryonics, que afirma que su inteligencia artificial puede predecir con mayor precisión la probabilidad de éxito en la implantación a partir de videos de secuencias de desarrollo de los embriones.

Abram afirma que TMRW opera con un modelo de ingresos por suscripción, proporcionando su hardware a las clínicas sin costo y cobrando una cuota por paciente al mes. Los pacientes tendrán que pagar entre US$ 25 y 30 más al mes. Este es «un costo razonable» para evitar el posible desastre por la pérdida de óvulos o embriones, dice Schoolcraft.

TMRW afirma que su tecnología ya está en funcionamiento en dos clínicas de Estados Unidos y prevé que estará operando en 30 más a finales de año. La empresa está en trámites de aprobación reglamentaria en el Reino Unido y Europa. La empresa espera abrir una sala de exposición en Londres a finales de este año y expandirse a Europa en 2022, afirma Abram.

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