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Los embriones de mono con células humanas son ya una realidad de laboratorio.

Una investigación llevada a cabo por investigadores en EE.UU. y China lo ha logrado, generando un nuevo debate sobre la ética de este tipo de experimentos.

Los científicos inyectaron células madre humanas -aquellas que pueden desarrollarse en tejidos corporales diferentes- en embriones de macacos.

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Los embriones en cuestión fueron estudiados por un máximo de 20 días.

Otros embriones de especies mixtas, o quimeras (en referencia a los monstruos con cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón de la mitología griega), han sido desarrollados en el pasado, implantando células humanas en embrionesde oveja o cerdo.

El equipo de científicos en cuestión estuvo liderado por el profesor Juan Carlos Izpisua Belmonte del Instituto Salk de EE.UU., que ya ayudó en 2017 a crear el primer híbrido humano-cerdo.

Su trabajo podría abrir el camino para solucionar la grave escasez de órganos para trasplantes, así como ayudar a entender más el desarrollo humano temprano, la progresión de las enfermedades y el envejecimiento, señaló el profesor.

«Estos enfoques quiméricos podrían ser realmente útiles para avanzar en la investigación biomédica, no solo en la etapa más temprana de la vida, sino también en la última».

El profesor mantiene que el estudio, publicado en la revista especializada Cell, cumplió con las directrices éticas y legales actuales.

«En última instancia, efectuamos estos estudios para entender y mejorar la salud humana», subrayó.

«Desafíos éticos»

Sin embargo, algunos científicos han manifestado su preocupación por el experimento, argumentando que pese a que los embriones en este caso fueron destruidos a los 20 días, otros podrían tratar de llevar el trabajo un paso más allá.

Estos piden un debate público sobre las implicaciones de crear quimeras de especies mixtas (humanas-no humanas).

En referencia a la investigación, Anna Smajdor, investigadora de ética biomédica de la Escuela de Medicina de Norwich, de la Universidad de East Anglia, en Inglaterra, considera que ésta presenta «desafíos legales y éticos significativos».

«Los científicos detrás de esta investigación señalan que estos embriones quimera ofrecen nuevas oportunidades, porque ‘no somos capaces de llevar a cabo ciertos tipos de experimentos en humanos’. Pero si esos embriones son humanos o no es una cuestión no resuelta«.

El profesor Julian Savulescu, director del Centro Uehiro para la Ética Práctica de la Universidad de Oxford, y codirector del Centro Wellcome de Éticas y Humanidades, consideró que el estudio «abre la caja de Pandora a quimeras humanas-no humanas».

«Estos embriones fueron destruidos a los 20 días de desarrollo, pero es solo cuestión de tiempo que las quimeras humanas-no humanas sean desarrolladas con éxito, quizá como fuente de órganos para humanos», añadió.

«Ese es uno de los objetivos a largo plazo de esta investigación».

Sarah Norcross, directora del británico Progress Educational Trust, considera que, pese a que se han realizado «avances sustanciales» en la investigación de embriones y células madre, que podrían aportar beneficios sustanciales, «hay una clara necesidad de discusión y debate público sobre los desafíos éticos y regulatorios que genera».

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