martes, mayo 18, 2021
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La información no es sólo poder, es mucho más…es vida

“En el principio era el verbo”, lo anunció Juan en su Evangelio, y el verbo se expresa, habla, se difunde, se proyecta, comparte, se informa, se conecta y hoy en día esa enorme e importante tarea se la hace a través de las redes sociales, que se alimentan de toda la información que circula de forma libre, abierta y permanente en los celulares, tablets, portátiles, etcétera.

Y la pandemia nos hizo hambrientos de más información, debido a la gravedad de la misma y al confinamiento de gran parte de la humanidad por varios meses. Esto ha generado en las personas la necesidad de dos elementos centrales: estar conectado con su trabajo, sus familiares, sus amistades y estar informado, no sólo lo relativo a la situación y avances del Covid-19 (consejos, recomendaciones, número de muertos, de contagiados, testimonios, medidas de las instituciones, etcétera), sino también de ese universo infinito y noticioso que genera todo Estado y las sociedades.

Una de las consecuencias de la cuarentena en Bolivia y en muchos otros países ha sido el alto nivel de desempleo en todos los niveles. Desde porteros hasta gerentes, que han quedado sin su fuente laboral. El Instituto Nacional de Estadística estima que en Bolivia alrededor de 500.000 personas han sido despedidas de sus fuentes laborales. Esta realidad social ha impulsado a todos -ahora desocupados- encontrar en las tecnologías de la información y en las redes sociales un aliado importante para descubrir alternativas de sobrevivencia y de generar recursos económicos propios.

De ahí que en las redes del Facebook, Twitter, Linkedin, Instagram y otras ofrecen al ciudadano un rico y ampuloso menú informativo desde recetas de cocina, consejos de belleza, programas de noticias, de entrevistas, culturales, de turismo, foros virtuales, ferias de libros y muchas otras alternativas, que tienen como base central y como instrumento de trabajo el factor de la información, constituyéndose en un alimento adictivo que acompaña al ser humano en todas las etapas de su desarrollo.

En 1967, Marshal McLuhan nos antecedió lo que hoy la humanidad vive, disfruta, comparte y participa: “El hombre que almacena alimentos reaparece incongruentemente como hombre que almacena información”. ¿Qué hacemos ahora? No sólo almacenar información, sino buscar, difundir, conocer, opinar, trascender y compartir.

Es difícil precisar cuánta información circula y se comparte por día. En un trabajo de la consultora Domo indicaba que en 2019 estaban conectadas al internet más de 4.500 millones de personas, las que creaban o hacían uso de las plataformas y redes sociales con una cirulación poderosa. Por ejemplo,  cada minuto la gente miraba 97.22 horas de video en Netiflix; 4.333.560 videos de Youtube; eran enviados 473.400 tuits; se realizaban 176.220 llamadas de Skype; eran colgadas enInstagram 49.380 fotografías; Spotify reproducía 750.000 canciones.

En la página de Facebook, a través de la empresa TechCrunch, informa que su sistema procesa 2.500 millones de nuevos posts al día y más de 500 Tbytes de datos al día. Se registran más de 2.700 millones de «me gusta» y se suben más de 300 millones de fotos cada día, y sus servidores escanean 105 Tbytes de datos cada hora.

Estos datos compartidos son para reafirmar la convicción de que la información hoy en día se ha constituido en un elemento central en nuestras vidas y en nuestras ocupaciones. No hay hora que los más de ocho millones de bolivianos que tienen un aparato celular en su poder busquen información del día, ya sea por curiosidad, por necesidad o por diversión. O quieran expresarse con una opinión, una fotografía, un video, un meme.

A ello se debe agregar que las redes sociales se han convertido en el aliado de muchas personas, que las vienen usando como instrumento de trabajo cuyo valor imprescindible es la información en todos los niveles. “Hoy en día podemos comprobar que la información es por donde discurre nuestro mundo: es la sangre y la savia, el principio vital. Impregna de arriba abajo las ciencias, transformando todas las ramas del conocimiento”, puntualiza James Gleick en su influyente libro La información, historia y realidad.

Si en el principio era el verbo, hoy, en el siglo XXI, el verbo se hizo información, que está al alcance de cualquier persona, en cualquier lugar del mundo.

No sólo la información es poder, que eso lo saben los gobiernos de turno y la dirigencia política, sino que la información es parte de nuestras existencias, que influye para tomar decisiones, que nos angustia, nos preocupa, nos da ánimos, nos revitaliza, nos conecte y nos expande. El especialista en la teoría de la evolución, Richard Dawkins, se atreve a afirmar que circula por nuestras venas información:  “Lo que hay en el corazón de cualquier ser viviente no es fuego, ni aliento cálido, ni chispas de vida. Es información, son palabras, instrucciones…Si queréis entender la vida, no penséis en sustancias gelatinosas y masas de materia palpitantes y vibrantes, pensad en la tecnología de la información”.

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En 140 años, la UAGRM no tuvo una rectora; una mujer se perfila a ese alto cargo

De la pandemia a procesos electorales. Ese será el ritmo en que nos desenvolveremos por un buen tiempo. Actos democráticos que perfilarán nuevos rumbos para el país, los gobiernos locales, para universidades públicas y muchas otras instituciones sindicales y corporativas.

María Angélia Suárez, destacada docente, aspira a ser la primera rectora de la principal universidad de Bolivia

Mientras más la ciudadanía ejerce su derecho a elegir y ser elegido, la democracia se fortalece. Pero no solo debe tener esa tónica, sino que el derecho de la elección tiene que alimentar a la vez liderazgos, propuestas y transformaciones en las entidades respectivas. En el mundo se están dando grandes cambios en la conducción de los estados y las mujeres vienen ocupando cargos altos, lo que da un mensaje claro, que eso debe cambiar en las demás estructuras. Como en las universidades.

Una de las elecciones que serán determinantes para retomar el rol protagónico que siempre tuvo la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, serán precisamente en esta importante institución de educación superior. Con la pandemia, los mandatos se extendieron de todas las autoridades electas de la UAGRM, pero ya están a punto de bajar la bandera para que los candidatos inicien sus respectivas campañas electorales.

Es recomendable y altamente polémico hablar de la UAGRM, que en los últimos tiempos no ha tenido un rol gravitante, aportando a la sociedad y a las instituciones, en diferentes temáticas, no obstante las condiciones adecuadas, como el hecho de contar con profesionales de nivel, con una amplia infraestructura educativa, con años de prestigio e historia y con un estudiantado de más de 100.000 universitarios morenianos.

La Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, fundada el 11 de enero de 1880, y según el ranking Webometrics, es considerada la tercera mejor universidad de Bolivia. Son 140 años de una intensa trayectoria, que ahora encarará un proceso electoral para renovar todas las instancias superior: rectorado, vicerrectorado, decanos, vicedecanos, directores, cargos electivos importantes, y que a la vez debe estar en poder de gente capaz, responsable, honestas y competitivas.

Pero en esta trayectoria de la UAGRM hay un elemento central que sobresale de forma notoria. Desde su fundación han pasado más de 25 rectores y vicerrectores. Todos ellos hombres, ni una sola mujer tuvo el honor de estar en los principales cargos. ¿Porqué? ¿Es la universidad machista?

Las respuestas son varias o quizás no haya la más pertinente. El sociólogo José Martínez, nos ayuda a entender este fenómeno: “No tiene que ver con que la UAGRM sea una institución machista, sino que estamos en una sociedad patriarcal, y la universidad es su mayor reflejo”.

Daniel Valverde, director del Observatorio Político Nacional, explica que la ausencia de una mujer como rectora o vicerrectora es común en todas las universidades públicas. “No conozco una rectora en Bolivia elegida por voto. Son mezcla de los resabios de estructuras machistas hegemónicas en las instituciones incluidas las universidades. Hace 20 años las mujeres eran minoría recién desde hace 5 años hay equidad en la matrícula y por otra parte debido a que las mujeres, salvando excepciones, no se animaron a presentarse con firmeza y con un proyecto persistente. También es importante que un proyecto encabezado por una mujer sea lucido e intérprete la realidad”.

Sin duda, un tema demasiado espinoso, que la misma Universidad debería plantearlo en su interior, tomando en cuenta que la matrícula se ha feminizado en los últimos tiempos. En la actualidad, el 70% de la matrícula corresponde a las mujeres. “Eso no garantiza que las mujeres estudiantes mayoritariamente votarán por mujeres candidatas, nada de eso ocurrirá, porque las mujeres todavía piensan con la cabeza patriarcal que las educó”, remata Martínez.

En estos tiempos de empoderamientos, de nuevos paradigmas, de grandes retos y de nuevos liderazgos, así como en el mundo está ocurriendo, con la enorme importancia de las mujeres en sus procesos de reivindicación, algunas mujeres decidieron romper con ese muro que les impide llegar hasta el rectorado o vicerrectorado de la UAGRM.

Los candidatos de la UAGRM ya están en carrera, aunque ahora la campaña electoral será diferente. Con seguridad no habrá los fiestones que se acostumbrada a realizar, en la que se repartía cervezas a granel, con musicones, rifas de electrodomésticos, bonos, etc. Es así que los candidatos están haciendo uso de las redes sociales, de una campaña más personalizada y con más propuestas. Indudablemente gastarán mucho menos que en las anteriores campañas, que fueron millonarias.

Dos  mujeres quieren llegar a la máxima instancia moreniana. María Angélica Suárez, docente universitaria, politóloga y contadora pública, decidió lanzarse para ocupar el Rectorado de la UAGRM, quien tendrá que luchar contra viento y marea contra el fuerte machismo que existe al interior de la universidad. En varias oportunidades otras mujeres intentaron llegar a ese importante puesto, pero fracasaron, porque muy pocos votos obtuvieron. Sara Gutiérrez, una vez más, se impulsa a participar de las elecciones. Ambas tienen esta difícil tarea democrática.

En el caso de Suárez se perfila como una profesional competente, con visión de desarrollo, y con toda la energía para conducir a una de las universidades más grandes de Bolivia.

Tiempos de cambio en el mundo. ¿Es la hora de las mujeres en puestos claves y decisivos en las universidades? Lo sabremos dentro de poco en la universidad que lleva el nombre del príncipe de las letras bolivianas: Gabriel René Moreno.

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La lucha contra el narcotráfico en Bolivia ha sido un fracaso

Carta dirigida a los candidatos a la Presidencia, Vicepresidencia de Bolivia, y a las autoridades del Municipio y de la Gobernación:

La drogadicción es una realidad que está frente a ustedes. El narcotráfico sigue su marcha imparable, lo hacen unos cuantos, generan millonarias ganancias. Además de que gozan de impunidad y complicidades.

La lucha contra el narcotráfico hace 30 años ha fracasado en Bolivia. Se siguen cometiendo los mismos y crasos errores. No solo es aparecer en la televisión mostrando cantidades de paquetes de cocaína o marihuana, sino de ir al fondo del asunto. Pero no se quiere ir más allá en esta lucha superficial que cada gobierno de turno encara. Y surgen varias dudas: ¿Dónde se destina el dinero decomisado a los narcotraficantes? ¿Qué rol eficaz juega el Consejo Nacional de Lucha contra el Narcotráfico? ¿Existen detenidos o procesados los peces gordos del narcotráfico? ¿Qué se hace con toda la droga decomisada? ¿Han podido ejercer control en el Chapare?

Podemos seguir con tantas preguntas, que seguramente no tendrán respuestas.

La expresión más cruel e inhumana del narcotráfico con los drogadictos, las personas, el destinatario final de la enorme producción de pasta base y de clorhidrato de cocaína. Ellas están condenadas a conseguir su sobresito a como dé lugar, para quienes les espera la cárcel, el manicomio, el hospital o el cementerio.

La drogadicción es la expresión más degradante y cruel que ha generado el millonario e impune negocio del narcotráfico. Mientras millones de jóvenes y adultos se desesperan por un gramo de cocaína, muy pocos se enriquecen y se pasean con impunidad. Mientras circulan los dólares y se hagan la burla de la justicia, habrá cocaína en cualquier lugar donde uno vaya. “La droga está ahí, siempre está esperándote y te agarra donde estés”, decía uno de los protagonistas de mi libro.

Hemos pretendido que se agende la problemática de la drogadicción, tanto en las campañas electorales, en la agenda del alcalde, del gobernador, concejales y de los medios de comunicación, pero no ha repercutido, porque no quieren reconocer esta realidad lacerante y vergonzosa, que nos golpea como sociedad y familia. Una dosis de cocaína la podemos encontrar en cualquier lugar de Santa Cruz, ciudad que está inundada de todas las drogas ilícitas.

“Desgarrados por la cocaína, vidas y sueños de adictos”, es una radiografía de esta realidad, que está protagonizada por hombres y mujeres reales que fueron parte del infierno y del abismo, en el que convivieron mucho tiempo. Ellos y ellas nos interpelan y nos imploran encarar acciones coherentes e integrales en materia de prevención, educación y rehabilitación de estos seres humanos, quienes pueden ser nuestros familiares, amigos, vecinos. Agradezco a algunos medios, como este espacio de eju.tv, por permitirme expresar y dar una voz de alerta, aprovechando que estamos en tiempos electorales, y por lo menos, saldrá alguna promesa de los candidatos en estas elecciones nacionales, y luego en las municipales y departamentales.

No piensen que el adicto es solo aquel que está abandonado en los canales de drenaje, en las rotondas. No es así, el drogadicto lo podemos tener frente a nosotros y no queremos asumirlo.

El hecho de que se haya incremento el consumo de la cocaína y la marihuana, es una señal clara que las políticas y acciones contra el narcotráfico han fracasado en Bolivia, porque continúa la producción y fabricación en gran escala; se comercializa, se transporta, se vende y llega al destinatario final. Y esto no es invento, es la realidad de todos los días, y pretender negarla, es de cobardes.

Cordialmente,

Hernán Cabrera M.

Periodista

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No solo la información es poder, es mucho más…es vida

“En el principio era el verbo”, lo anunció Juan en su Evangelio y el verbo se expresa, habla, se difunde, se proyecta, comparte, se informa, se conecta y hoy en día esa enorme e importante tarea se la hace a través de las redes sociales, que se alimentan de toda la información que circula de forma libre, abierta y permanente en los celulares, tablets, portátiles, etc.

Y la pandemia nos hizo hambrientos de más información, debido a la gravedad de la misma y al confinamiento de gran parte de la humanidad por varios meses. Esto ha generado en las personas la necesidad de dos elementos centrales: estar conectado con su trabajo, sus familiares, sus amistades, y estar informado, no solo lo relativo a la situación y avances del covid-19: consejos, recomendaciones, número de muertos, de contagiados, testimonios, medidas de las instituciones, etc, sino también de ese universo infinito y noticioso que genera todo Estado y las sociedades.

Una de las consecuencias de la cuarentena en Bolivia y en muchos otros países, ha sido el alto nivel de desempleo en todos los niveles. Desde porteros hasta gerentes, que han quedado sin su fuente laboral. El Instituto Nacional de Estadísticas estima que en Bolivia alrededor de 500.000 personas han sido despedidas de sus fuentes laborales. Esta realidad social ha impulsado a todos -ahora desocupados- encontrar en las tecnologías de la información y en las redes sociales un aliado importante para descubrir alternativas de sobrevivencia y de generar recursos económicos propios.

De ahí que en las redes del Facebook, Twitter, Linkedin, Instagram y otras ofrecen al ciudadano un rico y ampuloso menú informativo desde recetas de cocina, consejos de belleza, programas de noticias, de entrevistas, culturales, de turismo, foros virtuales, ferias de libros y muchas otras alternativas, que tienen como base central y como instrumento de trabajo el factor de la información, constituyéndose en un alimento adictivo que acompaña al ser humano en todas las etapas de su desarrollo.

En 1967 Marshal McLuhan, nos antecedió lo que hoy la humanidad vive, disfruta, comparte y participa: “El hombre que almacena alimentos reaparece incongruentemente como hombre que almacena información”. ¿Qué hacemos ahora? No solo almacenar información, sino buscar, difundir, conocer, opinar, trascender y compartir.

Es difícil precisar cuánta información circula y se comparte por día. En un trabajo de la consultora Domo, indicaba que en 2019, estaban conectadas en el internet más de 4.500 millones de personas, las que creaban o hacían uso de las plataformas y redes sociales, con una cirulación poderosa. Por ejemplo:  cada minuto la gente miraba 97.22 horas de video en Netiflix; 4.333.560 videos de You Tube; eran enviados 473.400 tuits; se realizaban 176.220 llamadas de Skype; eran colgadas enInstagram 49.380 fotograf{ias; Spotify reproducía 750.000 canciones.

En la página de Facebook a través de la empresa TechCrunch, informa que su sistema procesa 2.500 millones de nuevos posts al día y más de 500 Tbytes de datos al día. Se registran más de 2.700 millones de «Me gusta» y se suben más de 300 millones de fotos cada día, y sus servidores escanean 105 Tbytes de datos cada hora.

Estos datos compartidos es para reafirmar la convicción de que la información hoy en día se ha constituido en un elemento central en nuestras vidas y en nuestras ocupaciones. No hay hora que los más de 8 millones de bolivianos que tienen un aparato celular en su poder, busquen información del día, ya sea por curiosidad, por necesidad o por diversión. O quieran expresarse con una opinión, una fotografía, un video, un meme.

A ello, se debe agregar que las redes sociales se han convertido en un aliado de muchas personas que vienen usando como instrumento de trabajo, cuyo valor imprescindible es la información en todos los niveles. “Hoy en día podemos comprobar que la información es por donde discurre nuestro mundo: es la sangre y la savia, el principio vital. Impregna de arriba abajo las ciencias, transformando todas las ramas del conocimiento”, puntualiza James Gleick en su influyente libro “La información, historia y realidad”.

Si en el principio era el verbo, hoy en el siglo XXI, el verbo se hizo información que está al alcance de cualquier persona en cualquier lugar del mundo.

No solo la información es poder, que eso lo saben los gobiernos de turno y la dirigencia política, sino que la información es parte de nuestras existencias, que influye para tomar decisiones, que nos angustia, nos preocupa, nos da ánimos, nos revitaliza, nos conecte y nos expande. El especialista en la teoría de la evolución, Richard Dawkins, se atreve a afirmar que circula por nuestras venas, información:  “Lo que hay en el corazón de cualquier ser viviente no es fuego, ni aliento cálido, ni chispas de vida”. Es información, son palabras, instrucciones…Si queréis entender la vida, no penséis en sustancias gelatinosas y masas de materia palpitantes y vibrantes, pensad en la tecnología de la información”.

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La prensa en tiempos electorales

Consejos, observaciones, propuestas, aportes, sugerencias para los periodistas en la ruta de mejorar las coberturas de procesos electorales, que siempre conllevan tensiones, denuncias y toma de posición de determinados medios de comunicación. Esto es válido para los estados democráticos y que ya están en campañas rumbo a las elecciones generales, como Estados Unidos, Bolivia, y otros.

1.- La relación entre el periodismo y el poder es una relación conflictiva. La prensa debe fiscalizar al poder público y servir como contrapeso del poder. No puede ni debe estar al servicio de ningún proyecto político.

2.- Poner énfasis en la precisión de la información. Informar sin prejuicios, sin adjetivos, sin calificativos, sin insultos, sin tomar posición, sin valoraciones subjetivas. Ser demasiados rigurosos. Asegurar la veracidad, el rigor y el equilibrio de las informaciones sobre las campañas y los candidatos.

3.- Procurar un grado realista de equidad en la cobertura de los candidatos. No inclinarse por nadie en particular. Tratar de darles las mismas oportunidades a todos que estén en carrera electoral. Se puede mostrar la preferencia con una foto más grande, con titulares más destacados, con la frecuencia de salidas, etc.

4.- Propiciar la pluralidad en la elección de los temas, los enfoques y los análisis de las columnas de opinión. No centrarse en los insultos entre los candidatos, no ser cajas de resonancia de las declaraciones de unos y de los otros, ser propositivos. Ofrecer análisis variados sobre los programas de gobierno.

5.- Empeñarse en corregir los errores. Cometemos errores, el periodista no está más allá del bien y del mal, y lo valiente y digno es reconocer y enmendar los errores que hayamos cometido en la difusión de una información. La rectificación es un mandato constitucional, y es de cumplimiento obligatorio.

6.- No ser instrumentos de la confrontación ni de la manipulación, ni subordinarse a los dictados empresariales o de poderes ocultos que puedan existir en los medios de comunicación. Ser instrumentos de la ética, de la responsabilidad, del compromiso por la verdad y por el pueblo.

7.- El medio de comunicación debe ser claro en sus editoriales, expresar sus preferencias ideológicas, pero esto no puede influenciar ni determinar la línea informativa de ese mismo medio: televisión, radio, periódico, revistas. Se debe diferenciar esa línea delgada del editorial con la información.

8.- Los medios de comunicación no ganan las elecciones, no definen los resultados electorales, no son los actores políticos de ningún proceso electoral. Se pierde credibilidad cada vez que un medio hace campaña por un determinado candidato, es importante reconocer los límites de su propio poder.

9.- Definir las agendas en función de las necesidades de la gente, no la agenda en función de las campañas, ni de los dictados de los candidatos y de los partidos políticos en carrera. No alejarse de las expectativas de la población, informar de lo que diariamente puede ayudar a cambiar algo todos los días.  El medio deberá buscar y construir su propia información, y debe hacer pedagogía política

10.- Areas de cobertura: 1) entorno nacional: hechos que afectan u ocurren durante el proceso electoral y su incidencia en cada región; 2) candidatos: actores políticos que postulan, medir sus habilidades de liderazgo, capacidad de decisión, trayectoria, etc; 3) dinero: quién financia la campaña, qué compromisos la financian, de qué viven los candidatos, quiénes lo apoyan; 4) ideas: soluciones, plan de gobierno, debates, los problemas de la sociedad y las soluciones, son viables o no; 5) opinión ciudadana: encuestas, foros, asambleas, reclamos, pedidos; 6) legitimidad: denuncias de fraude, presiones, injerencia, vigilancia ciudadana, leyes, participación de observadores; 7) participación: enseñanza del proceso electoral, minorías, mecanismos de participación y 8) sabiduría popular: ¿conoce la gente sus derechos y deberes como ciudadanos? ¿está al tanto de los programas, de los candidatos? Etc. (Tomado de María T. Ronderos. Prensa y elecciones, experiencias en América Latina).

11.- No ceder ante la intimidación, ni caer en la autocensura. Es una responsabilidad de los periodistas y de los empresarios mediáticos, que deben garantizar la independencia y financiera de la prensa.

12.- Pasar de la fiscalización de los poderes públicos a la fiscalización de los poderes privados. Esto es vital para consolidar su independencia y credibilidad ante las audiencias.

13.- Los medios de comunicación deben consolidarse como actores democráticos. Empezando por el fuero interno, estableciendo normas de respeto, de ética, y practicando un periodismo ciudadano, que promueva el pluralismo y el debate público, sin convertirse en una plataforma partidaria o voceros políticos.

14.- Los medios de comunicación deben ser verdaderos espacios públicos de debate, de diálogo y de construcción de consensos, en lugar de una fábrica de manipulaciones, de violencia, de confrontación y de alimento para la polarización.

15.- El rol en democracia es asumir el reto de hacer un mejor periodismo para una mejor sociedad.

Ahí están los desafíos y las provocaciones. Por la democracia, por la credibilidad, por la ética, por una prensa digna sin mordazas ni patrones.

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Nuestros derechos humanos ¿están en cuarentena?

rpt

Desde marzo a la fecha, el país está desarrollándose entre las llamadas cuarentenas rígidas y flexibles. Lo que ha significado una serie de medidas sociales, políticas y económicas para enfrentar la pandemia del covid-19, la misma que ya tiene en Bolivia más de 80.000 contagiados y más de 3.000 fallecidos. Cifras oficiales, pero la realidad nos indica otros datos aún más alarmantes.

Pero a la vez, la ciudadanía ha sido afectada en el ejercicio de sus derechos humanos, valores vitales y pilares de la democracia, los cuales tienen un robusto paraguas constitucional, legal e institucional. Desde la Constitución Política del Estado, que instituye más de 100 artículos en materia de derechos humanos, hasta la aprobación y vigencia de muchas leyes a favor del ciudadano y su bienestar en la sociedad.

Además de ello, están las instituciones del Estado que deben velar y cumplir por la vigencia de los derechos humanos. Para nombrar algunas, el Ministerio Público, la Defensoría del Pueblo, las Defensorías de la Niñez y Adolescencia, las secretarias de salud, desarrollo humano, de medio ambiente de las gobernaciones y gobiernos municipales, etc.

O sea de leyes, de instituciones del Estado y de convenios internacionales no nos podemos quejar. Hay un fuerte paraguas de protección y defensa de los derechos humanos, aunque sin duda, pueden surgir dudas, como la que muchas veces nos hemos realizado: ¿Y todas esas leyes se cumplen o en qué medida son eficaces? ¿Las instituciones del Estado cumplen con su rol, como lo establecen las leyes? ¿Son suficientes estas leyes o faltan más para fortalecer una cultura de derechos humanos en Santa Cruz y el país?

Pero los derechos humanos no son conceptos abstractos, ni propiedad de nadie, ni tampoco su gestión y su lucha solo corresponde a los abogados, académicos o eruditos. La lucha por los derechos humanos es esencialmente social y política, y nos compromete a todos, porque usted amable lector y todos los ciudadanos, somos protagonistas y sujetos de los derechos humanos.

Rolando Villena, que ejerció el cargo de Defensor del Pueblo desde el 2010 al 2016, en una de sus intervenciones decía claramente: “Este día y cada día es para demandar, reclamar y exigir que los derechos dejen de ser enunciados abstractos, ideales etéreos y leyes que no se cumplen y se tornen en realidades comprensibles, exigibles y practicables”.

De eso se trata, de que cada uno de nosotros consolidemos esos espacios y esas demandas del ejercicio de nuestros derechos. El poeta y periodista cubano, José Martí, decía no esperes que el Estado te regale los derechos, tienes que arrancárselos desde sus entrañas y ejercerlos a plenitud. Y en estos tiempos de pandemia y cuarentena, tus derechos, nuestros derechos están más vigentes que nunca, aunque tuvimos que respetar las restricciones como el no salir de casa, no poder viajar, o transportarnos a otro lugar, las reuniones que se prohibieron, también registrándose serias vulneraciones a los derechos laborales, como los despidos; y las amenazas de violencia que llegan desde los dos bandos. 

Las restricciones de las cuarentenas fueron por el bien mayor, por el derecho supremo, que es la vida y el derecho fundamental e indispensable para el ejercicio de los demás derechos, la salud.

Frente a esta realidad intensa que vivimos hoy en día en Bolivia, asumamos con la firme convicción que nuestros derechos están plenamente vigentes, presentes y son los valores y principios esenciales que condicionan el ejercicio de la función pública y privada, y nuestro rol como ciudadanos de la democracia, de no esperar sentados que los derechos lleguen donde estás, sino que esta cuarentena nos pone a prueba para ser mejores ciudadanos, nos saca de nuestros privilegios, así como lo planteaba el líder negro, Martin Luther King: “La medición máxima de un hombre no es en qué postura está en momentos de comodidad y conveniencia, sino en qué postura está en tiempos de desafío y controversia”.

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