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El primer ministro británico, Boris Johnson, ha vivido un año de emociones fuertes desde su acceso al poder el 24 de julio de 2019, en el que su rotundo triunfo en las urnas y la ejecución del Brexit se han combinado con polémicas en el Gobierno, críticas a su gestión, su sexto hijo y un roce con la muerte tras contagiarse de COVID-19.

Doce meses después de sustituir a Theresa May, primero en unos comicios internos, Johnson, el dirigente conservador más popular en décadas, se encuentra ahora en un posición debilitada, con el líder laborista, Keir Starmer, acechándolo en las encuestas por su manejo de la crisis sanitaria, la negociación con la Unión Europea (UE) y la aparente disfunción dentro del Ejecutivo.

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