ARTICLE TOP AD

Por Isaac Bigio, Analista Internacional

Uno de los grandes argumentos que se dieron durante el referéndum para que ganara el salirse de la Unión Europea, es que ésta no es un ente democrático donde los europeos nunca han elegido sus presidentes y ni siquiera saben cómo se llaman y que no hay mayor control sobre ellos. Una consigna importante fue la de separarse de ese “organismo antidemocrático” para poder controlarnos mejor.
No obstante, la forma en la cual se está saliendo de la UE tampoco es tan democrática. El Reino Unido es uno de los pocos países del mundo donde la jefa del Estado nunca ha sido elegida y dicho cargo se ejerce de manera hereditaria y vitalicia, y es la única democracia multipartidaria del mundo con una gran cámara alta, la cual tampoco nunca ha sido electa. El jefe de gobierno es designado por la reina en base al partido que puede comandar una mayoría absoluta en la cámara de los comunes, la cual, a su vez, no es electa de manera proporcional, sino mediante un sistema que excluye a los partidos menores.
Hoy nos encontramos en elecciones para nominar al nuevo gobernante británico pero en ese proceso están excluidos el 99.7% de los británicos, pues solamente lo han de decidir 130 a 160 mil militantes conservadores, los cuales en su mayoría son de edad avanzada, blancos, varones, ricos y residentes del prospero sur de Inglaterra, un grupo social muy distinto al de una sociedad británica multiétnica donde la mayoría de sus habitantes vive fuera de esa región, es joven o menor de 40 años, es mujer y es de extracción social popular y trabajadora.
Algunos de los contendientes en esas internas tories incluso han planteado que para salirse de la UE hay que cerrar temporalmente el parlamento en octubre para evitar que cuando llegue el 31 de octubre, día en que vence el plazo para finiquitar el Brexit, éste pueda reunirse, debatir y objetar. Esto último implicaría obligar a la reina a actuar en política y a decretar una orden al margen de una decisión parlamentaria, mientras que muchos llamarían a desacatar cualquier resolución no avalada por Westminster.
El partido que, a su vez, está en el poder es el primero en la historia británica que siendo el gobernante no ha quedado entre los dos primeros puestos en una elección nacional. El 23 de mayo los conservadores quedaron quintos, después del Partido del Brexit creado hacía menos de 2 meses atrás, de los liberal-demócratas, del laborismo y de los verdes. De esos 4 partidos que han sobrepasado al conservadurismo, solo el laborismo ha llegado a tener un primer ministro, mientras que el resto tienen una escasa o nula presencia en el parlamento. Los tories, además, estuvieron por debajo del 9% y no ganaron en ninguno de los 650 distritos electorales, lo cual implicaría que, en caso de darse elecciones generales, se pudiesen quedar sin ninguna banca parlamentaria.
Hoy todas las encuestas siguen colocando al conservadurismo en el cuarto lugar, algo que no ha pasado nunca antes en el caso de uno que gobierne a los británicos.
La salida de la Unión Europea es algo que va a cambiar toda la sociedad y la historia de estas islas abriendo incluso la posibilidad para que se altere el status de Gibraltar y haciendo que la mitad de los 4 países que conforman el Reino Unido (como son Escocia e Irlanda del Norte) puedan demandar referéndum para quedarse en la UE rompiendo con Inglaterra y desintegrando al Reino Unido.
En cualquier país la adopción de una nueva constitución hecha por una asamblea constituyente conduce a un referéndum aprobatorio. Si hoy se habla de respetar el acuerdo democrático del referéndum pasado sobre la salida de la UE (2016) cualquier modalidad de salida debería conducir a un nuevo referéndum con múltiples pregunta y opciones.
En el referéndum sobre la independencia escocesa del 2014 pudieron participar todos los ciudadanos europeos y los mayores de 16 años, pero en el del 2016 no. En una decisión tan trascendental debería haber contado el voto de los 3,3 millones de ciudadanos europeos en UK y de los más de un millón de ciudadanos británicos en la UE. No obstante, eso no se hizo. En cambio sí pudieron votar los ciudadanos de Irlanda y de 53 países de la Commonwealth.
Si se habla de salirse de una entidad no democrática como es la UE lo ideal sería hacerlo con métodos democráticos bajo un gobierno que tenga mandato popular y cuya decisión sea refrenada en una forma de voto popular. Si el 31 de octubre nos salimos de la UE con un gobierno no electo directamente por la población y sin un referéndum confirmatorio hay el grave riesgo de que la economía y la sociedad británicas queden muy afectadas y que se produzcan fuertes protestas en Londres y en todas las grandes ciudades, así como en todos los 4 países de UK (Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte) que en las últimas euro-elecciones prefirieron votar por partidos pro-UE que por partidos anti-UE.
Si es que hay un nuevo gobernante que no haya surgido de unas elecciones generales y que, además, no someta a votación su plan de relaciones con la UE, hay el riesgo que se dé una explosión social y territorial, y que Elizabeth II puede acabar siendo la última monarca del Reino Unido, pues el gobierno escocés quiere un referéndum el próximo año para separarse de Inglaterra y quedarse en la UE y la mayoría de Irlanda del Norte puede inclinarse a reunificarse con la república aledaña.
Boris Johnson es, por lejos, el político conservador más popular y su mejor ganador de elecciones, pero si él trata de hacer una ruptura sin acuerdo con la UE este 31 de octubre y sin que haya alguna forma de voto popular, se puede generar una fuerte crisis que puede acabar por desintegrar al Partido Conservador y Unionista, y también a la unión de Inglaterra-Gales con Escocia e Irlanda del Norte.
El argumento central para salir de la UE fue hacer que el pueblo británico tome control de sus decisiones, pero si hay un cambio tan radical (cómo es romper con la UE tras más de medio siglo de haber solicitado ingresar a ésta y de haber sido una pieza clave en estabilizar la paz en Irlanda del Norte) sin que se permita al pueblo británico tomar control, entonces todo ello generaría una crisis sin precedentes y un colosal desgaste del partido de gobierno y de las instituciones.

ARTICLE BOTTOM AD

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

diecinueve − nueve =