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(YAHOO).-

CARACAS.- «Estamos en una gira internacional buscando el respaldo y apoyo para enfrentar a la dictadura que tiene vínculos con el terrorismo». El ambicioso viaje emprendido el sábado por Juan Guaidó obtuvo ayer sus primeros frutos en Bogotá, donde se celebró la III Conferencia Ministerial de la Lucha contra el Terrorismo. El presidente legítimo del Parlamento presentó las pruebas recopiladas por sus colaboradores para demostrar que Hezbollah, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y los disidentes de las FARC operan en Venezuela, tanto financiera como militarmente, bajo el paraguas del gobierno de Caracas.

Mike Pompeo, secretario de Estado norteamericano, el otro invitado estrella a la reunión, respondió de inmediato a la denuncia de Guaidó: «El régimen de Irán, con su brazo armado Hezbollah, está en Venezuela. Esto no es aceptable». Iván Duque, presidente colombiano, se sumó a sus dos aliados con el aporte de sus servicios de inteligencia: la milicia chiita está en el país vecino «con anuencia de Maduro». Un giro más a la tuerca de la presión internacional contra el chavismo.

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A la misma hora, en un evidente reto político, el canciller chavista, Jorge Arreaza, departía con sus aliados en Teherán, incluido su homólogo, para fortalecer la «estratégica relación» entre ambos países.

Un duelo diplomático a cinco bandas que provocó la primera e inesperada consecuencia: el Comando Sur anunció que desde pasado mañana y hasta el miércoles 29, tropas de Estados Unidos y Colombia realizarán ejercicios militares «para practicar trabajo conjunto».

«El mundo debe continuar apoyando los esfuerzos del pueblo venezolano de volver a la democracia y acabar con la tiranía de Nicolás Maduro, que tiene un impacto no solo en los venezolanos, sino en toda la región», avanzó Pompeo. «La transición hacia elecciones libres en Venezuela debe ser deber de todos», concluyó Duque, tras asistir junto a sus dos invitados a la ofrenda floral por los 22 cadetes asesinados hace un año por el ELN en la Escuela General Santander.

La Cumbre Hemisférica también avizoró nuevas sanciones contra dirigentes chavistas «para elevar el costo del apoyo de Rusia, China y otros países a Maduro», opinó Rocío San Miguel, presidenta de la ONG venezolana Control Ciudadano para la Fuerza Armada Nacional.

Se trata del primer fruto para la cosecha que Guaidó pretende recolectar en una gira que hoy mismo lo lleva hasta Gran Bretaña, en donde se encontrará con autoridades gubernamentales, y mañana hasta Bruselas, donde lo espera el español Josep Borrell, el canciller de la Unión Europea.

La agenda está abierta para el líder opositor, que se lanzó el sábado en solitario a una aventura que no sabía dónde podía acabar, un movimiento tan atrevido y secreto que gran parte de su equipo desconocía de antemano.

Guaidó continuará su viaje este jueves en Davos, donde presidentes y líderes mundiales se reúnen en el famoso foro económico anual. En la ciudad suiza todas las posibilidades están sobre la mesa, como tantas veces repitió el presidente norteamericano, Donald Trump, sobre el futuro de Venezuela. Incluido un encuentro entre ambos dirigentes, aunque hasta ayer la Casa Blanca solo había confirmado reuniones con el presidente de Irak, entre otros.

El programa continúa el viernes, probablemente en Madrid, donde la nueva ministra de Exteriores del gobierno de coalición del PSOE y Podemos, Arancha González Laya, mostró su disposición a encontrarse con el político que desafía al aliado de sus compañeros de gabinete. La oposición venezolana también prepara un acto con la diáspora en España, con una expectativa inicial muy alta: el baño de masas vivido en marzo pasado en la porteña Plaza San Martín, en Retiro.

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